Cuando tengo recuerdos felices de mi infancia, siempre hay algo que me transporta al pasado, a la cocina de mis abuelos. Los olores, los sabores de la comida que mi buela preparaba de manera tan armoniosa y especial, con su libreta de anotaciones a un lado, preparando recetas que pasaron por varias generaciones de mujeres. Definitivamente algo que me gustaría poder volver a vivir.
Y si tu, al igual que yo, extrañas esos platillos deliciosos que solo los abuelos sabían hacer con tanta dedicación, aquí te comparto cuatro recetas clásicas que han perdurado en el tiempo y que puedes recrear en casa para revivir esos sabores llenos de historia.
1. Caldo de Pollo con Fideos
Pocas cosas son tan reconfortantes como un buen caldo de pollo con fideos, especialmente cuando lo preparaban los abuelos con paciencia y mucho amor. Esta receta es ideal para los días fríos o cuando se necesita una dosis de bienestar en un plato.
Ingredientes:
- 1 pechuga de pollo con hueso
- 2 litros de agua
- 2 zanahorias en rodajas
- 2 papas en cubos
- 1 rama de apio picada
- 1 diente de ajo
- ½ cebolla
- 1 taza de fideos
- 1 cucharadita de sal
- ½ cucharadita de pimienta
- Jugo de 1 limón (opcional)
Preparación:
- En una olla grande, coloca el agua junto con la pechuga de pollo, el ajo y la cebolla. Cocina a fuego medio hasta que hierva.
- Retira la espuma que se forma en la superficie y deja cocinar por unos 25 minutos.
- Agrega la zanahoria, el apio y las papas. Cocina a fuego bajo durante 15 minutos más.
- Retira la pechuga, deshébrala y vuelve a incorporarla al caldo.
- Añade los fideos y cocina por otros 8 minutos o hasta que estén suaves.
- Ajusta la sal y la pimienta. Sirve caliente con unas gotas de limón si lo deseas.
Siempre me ha gustado la sopa de fideos tradicional, pero con este giro inesperado, se crea un platillo muy sencillo, pero muy reconfortante también. No lo dejes pasar por que es una verdadera joya.

2. Mole de Olla
No te confundas con el clásico mole negro o rojo. Esto es platillo que se va más al lado de las sopas y consomés. El mole de olla es uno de esos platillos que nos recuerdan la paciencia de nuestras abuelas al cocinar. Su combinación de carne, verduras y chile le da un sabor inigualable que siempre es un deleite.
Ingredientes:
- ½ kilo de chambarete de res
- 2 litros de agua
- 2 elotes partidos en rodajas
- 2 calabacitas en rodajas
- 2 zanahorias en rodajas
- 3 jitomates
- 2 chiles guajillo desvenados y remojados
- 1 diente de ajo
- ½ cebolla
- 1 cucharada de epazote fresco
- 1 cucharadita de sal
- ½ cucharadita de pimienta
Preparación:
- En una olla grande, coloca la carne con el agua, la cebolla y el ajo. Cocina a fuego medio hasta que la carne esté suave.
- Licúa los jitomates junto con los chiles guajillo y un poco del caldo de la carne.
- Cuela la salsa y agrégala a la olla junto con el epazote y la sal. Cocina por 10 minutos más.
- Añade los elotes y deja cocinar por 15 minutos. Después, incorpora las zanahorias y las calabacitas.
- Cocina hasta que las verduras estén suaves. Ajusta la sazón y sirve caliente.
Si bien su preparación es un poco más labiorosa, este es uno de esos platos que van a encantar a quién lo pruebe. Muy mexicano, muy reconfortante y sin duda, uno de las recetas de abuela que siempre gana.

3. Gorditas de Nata
Por supuesto que no podemos dejar de lado la parte dulce de las comidas y recetas de abuela. Y no hay nada más tradicional, más lleno de sabor y recuerdos que las gorditas de nata con café o chocolate caliente. Su sabor dulce y esponjoso es simplemente irresistible.
Ingredientes:
- 1 taza de nata fresca
- 1 huevo
- ½ taza de azúcar
- 2 tazas de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- ½ cucharadita de sal
- ¼ de taza de leche (si es necesario)
Preparación:
- En un tazón, bate la nata con el azúcar hasta que se integren bien.
- Agrega el huevo y la vainilla, y sigue batiendo.
- Incorpora la harina, el polvo para hornear y la sal. Mezcla hasta formar una masa homogénea (si está muy seca, añade un poco de leche).
- Extiende la masa con un rodillo y corta círculos del tamaño de una tapa de frasco.
- Cocina las gorditas en un sartén antiadherente a fuego medio, dorándolas por ambos lados.
- Sirve tibias con un poco de miel o solas.
Las gorditas de nata tienen un impacto histórico muy importante, pero sin duda, es uno de los postres más especiales de México. Si bien se puede comer a cualquier hora, es perfecto para acompañar una taza de café o chocolate caliente en una tarde fría.

4. Arroz con Leche: Un Postre Clásico que Nunca Pasa de Moda
El arroz con leche es otro de los postres más tradicionales de México. Una receta de ingredientes que se pueden encontrar en cualquier alacena y que no necesita mucha ciencia para lograr un resultado mágico. Si nunca has preparado un arroz con leche, te recomiendo tomar notas porque esta receta es perfecta.
Ingredientes:
- 1 taza de arroz
- 4 tazas de leche
- 1 raja de canela
- ½ taza de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- ½ taza de pasas (opcional)
- Canela en polvo para decorar
Preparación:
- Enjuaga el arroz con agua fría hasta que el agua salga clara.
- En una olla, calienta la leche con la canela y el arroz. Cocina a fuego medio hasta que el arroz esté suave.
- Agrega el azúcar y la vainilla, y mezcla bien.
- Si deseas, incorpora las pasas y deja cocinar unos minutos más.
- Sirve en tazones pequeños y espolvorea con canela en polvo.
Y no estoy bromeando cuando digo que una porción de este arroz con leche y se te reinicia la vida por completo.
Cada una de estas recetas representa un pedazo de la historia culinaria de nuestros abuelos. Más allá de ser simples preparaciones, son símbolos de amor y tradición, transmitidos de generación en generación.
Recrear estos platillos deliciosos en casa es una forma de mantener viva nuestra herencia gastronómica y compartir con nuestra familia ese sentimiento de hogar que solo la comida reconfortante puede brindar. Así que ponte el delantal, prende la estufa y deja que el aroma de estas recetas llene tu cocina de recuerdos inolvidables.