Cuando se trata de llevar una vida saludable, no hay de otra, tienes que hacer ejercicio, comer bien, descanzar bien. Sobre todo cuando llegamos a los 40 años, es normal comenzar a notar cambios en el cuerpo: el metabolismo se vuelve más lento, la recuperación ya no es tan rápida y la energía no es la misma que en la juventud. Sin embargo, esto no significa que sea tarde para adoptar un estilo de vida activo y saludable. Al contrario, empezar a hacer ejercicio a los 40 puede traer múltiples beneficios para la salud física y mental, siempre que se haga de manera segura y progresiva.
Y precisamente para ayudarte a comenzar esa aventura de buena salud y vitalidad, hemos compilado algunos consejos básicos que te ayudarána comenzar a llevar una vida más saludable, sin que parezca un esfuerzo gigante.
Empieza con Objetivos Claros y Realistas
Al principio entiendo que puedas estar super motivada y quieras hacer de todo, pero el primer consejo es que antes de lanzarte al gimnasio o salir a correr, es fundamental definir qué quieres lograr con el ejercicio. Tener una meta clara te ayudará a mantenerte motivado y medir tu progreso.
Tal vez la razón que tengas para hacer ejercicio pueda incluir alguna de estas opciones:
- Perder peso o tonificar el cuerpo.
- Aumentar la energía y reducir el estrés.
- Mejorar la movilidad y la flexibilidad.
- Prevenir enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión.
Ya que decides por qué quieres hacer ejercicio y defines el objetivo que quieres lograr, tendrás una idea mucho más clara de por donde empezar y podrás ir midiendo tus resultados poco a poco.

Elige una Actividad que Disfrutes
El mayor error que cometen muchas personas al empezar a hacer ejercicio es elegir actividades que no les gustan. Si no disfrutas lo que haces, será más difícil ser constante. Si bien el ejercicio es una necesidad, también es algo que te puede llegar a divertir mucho, una actividad que genra comunidad y que mantiene tu espíritu alto.
Algunas opciones recomendadas para quienes inician a los 40 son:
- Caminatas rápidas o senderismo: Ideales para mejorar la resistencia y fortalecer el corazón.
- Natación: Un ejercicio de bajo impacto perfecto para las articulaciones.
- Yoga o pilates: Mejoran la movilidad, la flexibilidad y la fuerza sin riesgo de lesiones.
- Entrenamiento de fuerza con peso corporal o pesas ligeras: Ayuda a evitar la pérdida de masa muscular.
- Bicicleta o spinning: Excelente para la salud cardiovascular y el fortalecimiento de piernas.
No es necesario hacer ejercicio de alto impacto para obtener beneficios. Lo importante es mantenerte en movimiento constantemente y ser persistente.
Calentamiento y Movilidad: Claves para Evitar Lesiones
A los 40 años, el cuerpo puede volverse más rígido si no se ejercita adecuadamente. Por eso, antes de cualquier actividad física, es fundamental hacer ejercicios de movilidad y calentamiento.
Algunas rutinas básicas incluyen:
- Rotaciones de cuello, hombros y muñecas para evitar tensiones musculares.
- Movimientos de cadera y rodillas para mejorar la flexibilidad.
- Desplantes dinámicos y estiramientos suaves para preparar los músculos.
Dedicar 5 a 10 minutos al calentamiento puede marcar la diferencia en tu desempeño y prevenir molestias. Un estudio demostró que las personas que dedican una rutina consistente para calentar los músculos antes de comenzar a hacer ejercicio, no sólo reducen las probabilidades de lastimarse, pero también logran mejuores resultados.
No Descuides la Alimentación y Nutrición
El ejercicio es el punto de inicio, sin embargo, para lograr mejores resultados siempre será importante tener una noción de lo que una buena alimentación se refiere. Considera comer adecuadamente incluso los días que no hagas ejercicio para que tu cuerpo se acostumbre a estos hábitos.
Consejos básicos de alimentación para hacer ejercicio a los 40:
✅ Aumenta el consumo de proteínas: Son esenciales para la regeneración muscular. Algunas buenas fuentes incluyen pescado, pollo, huevos, legumbres y frutos secos.
✅ No le temas a los carbohidratos saludables: Avena, pastas como el fussilli, arroz integral, quinoa y camote te darán la energía que necesitas para entrenar.
✅ Incluye grasas buenas: El aguacate, el aceite de oliva y las semillas ayudan a la salud cardiovascular.
✅ Hidrátate adecuadamente: Beber agua antes, durante y después del ejercicio es fundamental para evitar la deshidratación.
✅ Evita los ultraprocesados: Comidas altas en azúcares y harinas refinadas pueden afectar tu rendimiento y causar inflamación.
Si tienes dudas sobre cómo ajustar tu alimentación a tu nivel de actividad, consultar a un nutriólogo puede ser una excelente inversión en tu bienestar.

Escucha a Tu Cuerpo y Descansa lo Suficiente
Sobre todo al principio, es normal que uno quiera hacer mucho y sentir que debe darlo todo en cada rutina de ejercicio. Pero considera que a diferencia de cuando tenías 20 años, la recuperación a los 40 es más lenta. Por eso, es crucial aprender a escuchar a tu cuerpo y darle el descanso que necesita.
🔹 No te sobrecargues de ejercicio al inicio. Comienza con rutinas de 3 a 4 días por semana y aumenta gradualmente.
🔹 Duerme lo suficiente. El descanso es fundamental para la reparación muscular y el rendimiento físico.
🔹 Si sientes dolor o fatiga extrema, detente. No ignores las señales de tu cuerpo, el sobreentrenamiento puede generar lesiones.
El descanso no significa inactividad total. Los días en los que no hagas ejercicio intenso, puedes hacer caminatas ligeras o estiramientos para mantener la movilidad. Al final de cuentas sabemos que si te lesionas, no podrás hacer ejercicio durante un largo rato, mejor ir poco a poco y con perseverancia.
La Constancia es la Clave del Éxito
Algo normal en las personas que nue nunca han hecho jercicio es estar ansiosos por ver resultados muy pronto. Pero es justo lo contrario. El progreso en el ejercicio es un proceso gradual y requiere paciencia. Para mantenerte motivado, sigue estos consejos:
Crea una rutina: Programa tu tiempo de ejercicio como si fuera una cita importante.
Lleva un registro de tu avance: Notar pequeñas mejoras te ayudará a seguir adelante.
Escucha música o pódcast mientras entrenas: Hacer ejercicio con un buen ambiente puede hacerlo más disfrutable.
Celebra tus logros: Cada pequeño avance cuenta, desde mejorar tu resistencia hasta sentirte con más energía.
Lo más importante es que disfrutes el proceso y hagas del ejercicio un hábito sostenible en el tiempo.
Empezar a hacer ejercicio a los 40 no solo es posible, sino que puede ser una de las mejores decisiones para tu salud y bienestar. Al combinar una buena rutina de actividad física con una adecuada alimentación y nutrición, así como ejercicios de movilidad, podrás disfrutar de una vida más activa, fuerte y saludable.
Si nunca has hecho ejercicio, hoy es un gran día para comenzar. Con paciencia y constancia, notarás cómo tu cuerpo y mente se fortalecen. ¡Anímate a dar el primer paso hacia una mejor versión de ti mismo!